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PRÓLOGO No te pido perdón por mi rusticidad y carencia de conceptos profundos, pues mi profesión no es ni pariente lejana de las letras. De pescadero empecé a los nueve años, y espero que, siendo pescadero, moriré... Acarreando cajas, penetrando en el frío de la cámara y despachando a tu querida madre, esposa o hija. El escribir estas cosas tan sencillas me costó mucho esfuerzo; y quedarían por bien pagados los cigarrillos extra que fumé y las horas que resté a mi descanso, si el presente vale el tiempo que tú inviertas en dedicarte a su lectura. Como verás, a lo largo de estos escritos, inserto puntos de Camino y estrofas de la Legión. Cuando, por primera vez leí y medité Camino, hallé cierta analogía (en cuanto a lo humano, me refiero) con mi experiencia en la Legión. Procuro acomodar a mi conducta diaria las enseñanzas del primero y recordar escenas de lo segundo. Quisiera decirte una cosa y pedirte otra: 1º) Que es inmenso el número de obreros de todas las razas y lugares del mundo, que debemos a Josemaría Escrivá de Balaguer, Fundador del Opus Dei, el retorno a la Iglesia y el conocimiento de la misma. 2º) Aunque nunca entres en contacto con el Opus Dei, que unas tus oraciones y pequeños sacrificios a las de sus miembros, porque Pablo VI ahora, y los que le sucedan mientras tú vivas, sean amados, venerados y obedecidos como si del mismo Cristo se tratase.
Recopiló con este título algunos escritos sobre en La Legión en los que también incluye algunas consideraciones de tipo espiritual. Elaboró con ellos un cuadernillo mecanografiado que distribuía entre familiares y amigos, ya que la impronta de su estancia en la Legión fue especialmente entrañable en su vida y la recordaba con orgullo. Ese cuadernillo, en capítulos, es el que ofrecemos a continuación
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Carlos Martínez, sembrador de Paz y Alegría desde su pescadería de Oviedo |